Carilda Oliver Labra
Como agua pequeñita, como aurora
resplandeciendo así sobre la cara,
como un signo de Dios que se secara
para borrar su marca ya incolora;
como un cristal alegre que demora
sobre mi piel su transparencia rara,
como un hilo de mar que me tocara
o un rocío sin fin en cada hora.
Como espejo que siempre me mirara,
como una estrella diluida y clara,
como gota de lluvia no sonora,
como un brillante pálido que amara
este dolor que tapo con la cara
se me cae una lágrima que llora.
Y también un poco de poesía... y lo que se me vaya ocurriendo con el tiempo. No sé si terminará siendo un cajón de sastre.
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jueves, 30 de junio de 2011
ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO
Carilda Oliver Labra
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
Carilda Oliver Labra (Matanzas, Cuba, 1924) es una poeta fundamental en la Literatura Hispanoamericana actual. En 1950 ganó el Premio Nacional de Literatura cubano, y desde entonces su poesía ha sido ampliamente difundida y reconocida con numerosas distinciones y premios.
Su poesía está llena de amor desesperado, de un desamor erotizado, pero repleto de imágenes deslumbrantes, dentro de una sentimental cotidianeidad.
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